
Habría que meter en una caja de madera al maldito
Mark Steven Johnson, al mil veces negado Nicolas Cage, a Eva Mendes y al resto del elenco de fracasados que ha participado en esta película junto a cientos de termitas y pulgas, prenderles fuego y lanzarlos por la ladera más empinada del Everest.
¿Por qué les dejan hacer películas? ¿Por qué han nacido?
¡Que la Mirada de Penitencia les muestre el dolor que ellos nos han provocado con su mierda de película!