
"Pincel de Zorro" ya es una realidad.
Mañana día 14 de Diciembre podréis encontrarlo en Barcelona y seguramente a partir del lunes estará disponible en el resto del país. Ya os indicaré en qué tiendas podéis encontrarlo.
El resultado final siempre deja insatisfecho a los autores (somos unos puñeteros y jamás daremos un sí rotundo al resultado final de nuestras obras, y siempre exigiremos una perfección que es humanamente imposible de conseguir), pero lo cierto es que la ilusión que en él se ha puesto ha cobrado forma y es digna de orgullo y de satisfacción.
Mirad lo bien que queda el libro en mi estantería altar/santuario junto al más grande entre los grandes. ¿Queda bien, verdad?
Que "
Pincel de Zorro" salga en estas fechas significa para mí mucho más que un éxito personal o la consecución de una vana ambición.
Hace un año, por estas mismas fechas, mi padre agonizaba en el hospital a causa de un aneurisma, un derrame cerebral. Sigue vivo de pura suerte (hasta los cirujanos lo han reconocido) y a pesar de que, a causa de la tremenda lesión en el hemisferio izquierdo, le diagnosticaron que ya no podría volver a hablar ni a leer ni a caminar, el tiempo ha demostrado que muchas veces la voluntad de uno puede más que las previsiones médicas. Mi padre se ha reído de la muerte y vuelve a caminar y a hablar. Y cada día mejora. Ahora está empezando a leer de nuevo, poco a poco, luchando contra la exasperante afasia originada por el aneurisma. Y hoy ha sido capaz de leer sin ayuda el título de "Pincel de Rojo" y mi nombre "Sergivo", y aunque no lo creáis significa mucho lo que ha logrado. Mi único pesar con "
Pincel de Zorro", y la gran ironía, es que la persona que me enseñó a amar la lectura y la cultura, y que me animó a escribir, ahora no sea capaz de poder leer mi libro por culpa de los caprichos de la vida. Que a un hombre le quiten la pasión de su vida es la mayor crueldad que uno puede concebir. Pero así es la vida. Por otro lado sé que este libro va a ser motivación suficiente para que él siga esforzándose y sé que al igual que ha vuelto a caminar y a hablar, volverá a leer. Está en ello.